Preguntan lo que la interfaz debería explicar.
Aclaramos opciones, lenguaje y próximos pasos para reducir la incertidumbre.
Detectamos dónde se traban las personas en tu web, app o plataforma. Investigamos el recorrido, diseñamos una alternativa y la validamos para que tu equipo sepa qué mejorar y por qué.
Primero entendemos tu contexto. Después definimos el alcance.
Comprar, agendar, registrarse o usar una herramienta. Elegimos el recorrido que importa y conectamos lo que viven tus usuarios con lo que necesita tu negocio.
Entendemos dónde aparece la fricción, diseñamos una alternativa y comprobamos qué necesita ajustarse antes de llevarla a desarrollo.
Conversemos sobre tu experienciaAclaramos opciones, lenguaje y próximos pasos para reducir la incertidumbre.
Revisamos dónde se interrumpe el recorrido y qué necesita la persona para avanzar.
Entendemos el trabajo real y ajustamos la experiencia a quienes deben usarla.
Imagina que necesitas agendar un servicio. Cambiar el orden, explicar las opciones y mostrar el siguiente paso transforma cómo se entiende la experiencia.
Ejemplo ilustrativo. No corresponde a un caso de cliente.
Las categorías hablan el lenguaje interno del servicio. La persona tiene que adivinar cuál le corresponde.
Se solicitan datos y códigos antes de explicar el recorrido o mostrar disponibilidad.
Varias acciones compiten. “Enviar” no aclara si se confirma una reserva o solo se hace una solicitud.
El nombre y la descripción conectan cada servicio con una necesidad reconocible.
Primero el servicio, después la fecha y finalmente los datos. Una acción principal ordena el avance.
La interfaz anticipa el siguiente paso y explica cuándo se confirma la reserva.
¿Cómo comprobaríamos esta propuesta? Observaríamos si las personas eligen el servicio correcto, llegan a los horarios sin ayuda y entienden que la reserva aún no está confirmada. Registraríamos dudas, errores y tareas completadas para decidir qué ajustar. Este ejemplo ilustrativo no presenta resultados medidos.
El trabajo termina en decisiones y materiales que tu equipo puede usar para mejorar la experiencia.
Cada hallazgo conecta lo observado con su evidencia, la tarea afectada y una decisión de diseño.
Una propuesta que permite revisar cómo se entiende, se elige y se completa la tarea antes de construirla.
Lo que aprendimos al probar, los ajustes necesarios y una dirección clara para diseño y desarrollo.
Los entregables, la profundidad de investigación y el acompañamiento se definen en la propuesta. Revisa qué debe incluir una auditoría UX.
Trabajamos con tu equipo para conectar la experiencia real, las restricciones del producto y la decisión que necesitan tomar.

Revisamos el producto, los datos y la voz de los usuarios. Delimitamos la tarea, el contexto y la evidencia que falta.
Ordenamos la información, exploramos alternativas y prototipamos el recorrido. Alineamos las decisiones con quienes van a implementarlas.
Contrastamos la experiencia con usuarios, ajustamos lo necesario y entregamos prioridades y criterios para avanzar.
| Pregunta | Método a evaluar | Evidencia que debería quedar |
|---|---|---|
| ¿Dónde se pierde la tarea? | Embudo, revisión de errores y observación del recorrido | Etapa, contexto, frecuencia y una hipótesis comprobable. |
| ¿La persona entiende qué hacer? | Prueba de tarea sobre la experiencia o prototipo | Éxito, errores, dudas y observaciones; muestra y límites declarados. |
| ¿Conviene rediseñar o corregir? | Contraste de severidad, alcance y restricciones | Prioridades que distinguen contenido, interacción y operación. |
Un prototipo ilustra una solución; una prueba con usuarios permite observar cómo la usan. Acordamos tarea, participantes, criterio de éxito y decisiones antes de validar. No atribuimos mejoras a una maqueta sin medición.
Si el desafío es la compra, revisa la auditoría CRO. Si cambia estructura o URLs, planifica el rediseño con migración SEO. Cuéntanos la tarea crítica en el formulario de consultoría UX.
Tiempo, alcance y forma de trabajo. Acordados desde el principio.
Partimos por un recorrido prioritario. Según lo acordado, el trabajo puede incluir investigación, mapa del recorrido, arquitectura de información, contenidos, prototipos, diseño UX/UI, pruebas con usuarios y una hoja de ruta priorizada. La propuesta define los entregables y su nivel de detalle.
Un alcance típico toma entre 3 y 6 semanas, según la investigación y la fidelidad del diseño. Necesitamos una contraparte de producto y negocio, acceso a la experiencia actual y a usuarios o referentes, además de una sesión semanal de trabajo. Acordamos el calendario al definir el alcance.
La consultoría puede incluir prototipos, especificaciones y acompañamiento a la implementación. El desarrollo no se da por incluido: si lo necesitas, definimos explícitamente su alcance y responsable en la propuesta.
Podemos comenzar revisando el producto y las señales disponibles, y definir qué investigación conviene hacer. Una revisión experta ayuda a formular hipótesis; las pruebas con usuarios permiten contrastarlas. Si no hay acceso a usuarios, dejamos claro qué conclusiones siguen pendientes de validar.
Sí. Podemos liderar el trabajo o complementar a tu equipo. Alineamos decisiones, restricciones y criterios de entrega con quienes van a implementar, para que el resultado pueda convertirse en cambios concretos.
La propuesta se dimensiona por los recorridos a revisar, las preguntas de investigación, los perfiles de usuarios y el nivel de diseño y validación requerido. La conversación inicial sirve para entender tu contexto y definir un alcance antes de cotizar.
Cuéntanos qué deberían poder hacer, dónde se traban y qué necesita cambiar tu negocio. Desde ahí definimos el primer paso.